Encontré un lápiz en una tienda con la inscripción “This is pointless” =esto es inútil, esto no tiene sentido, no lleva a ninguna parte… más o menos, es un juego de palabras que se pierde en español: “pointless”= sin punta.
El otro día en Redes, el programa de Eduardo Punset, contaban un experimento curioso: si te colocas un lápiz entre los dientes la forma que la cara adopta para tener que sujetarlo es como una sonrisa, y si mantienes el lápiz así sujeto durante unos 20 minutos el cerebro “se cree” que estás sonriendo de verdad y produce sensación de bienestar. El amigo joepad también recogió el experimento en su blog, con un expresivo dibujo.
Que los lápices sirvan para provocar sensación de bienestar hace que me gusten aún más. No os olvidéis de escribir con un lápiz, escuchar cómo… ruge… sobre un buen papel rugoso y con gramaje… Y el tempo que impone, esa cierta lentitud. No-sé-qué escritor decía que siempre escribía a mano porque era el ritmo del pensamiento, para darle tiempo a las ideas a formarse. Bonito.



February 16th, 2010 at 3:04 pm
Curiosa la reflexion sobre el lapicero!
Un saludo
http://www.inglesenirlanda.net
February 16th, 2010 at 6:48 pm
Efectivamente, bonita la idea. Imaginándome con un lápiz entre los dientes, sonreí.
Un abrazo,
Syl
February 16th, 2010 at 7:29 pm
Tener un lápiz entre los dedos, dejar que el grafito rasque la superficie del papel en blanco, sólo es comparable al rasqueo del plumín de la estilográfica.
Me gustan los lápices y las plumas; y por supuesto, escribir a mano.
Precioso dibujo y sugerente.
Besos.
February 17th, 2010 at 7:26 am
Pues mira, es algo curioso, porque mi padre, que era pintor, cuando dibujaba con dos o tres lápices, de sepia o de colores, para no se le cayeran, tenía uno en la mano dibujando, otro a un lado del papel y otro en la boca. Eso lo hacía a veces, no siempre, a mí me hacía mucha gracia, pero ahora comprendo que era una excusa y que hacía aquello intuitivamente. Si aparecía yo en el estudio, o quien fuera, se lo dejaba un poco y luego se lo quitaba para poder hablar. Es un precioso recuerdo que me has evocado.
February 17th, 2010 at 10:13 am
¿¿20 minutoooooos?????!!!!!!!!!! Yo antes que sonreir me quedo dormido..
February 17th, 2010 at 10:14 am
Muy curioso, voy a experimentarlo. Este fin de semana he tenido lápices en mis manos y me he sentido muy bien, no creo que haya ninguno inútil, todos trazan líneas que expresan tantos sentimientos y estados de ánimo. Yo brindo con mi lápiz por muchos post como éste que nos regalas hoy. Un abrazo
February 17th, 2010 at 10:18 am
Creo, Mario, que sostener durante 20 minutos un botellín de cerveza tiene el mismo efecto jaja
February 17th, 2010 at 11:37 am
Bonita historia sobre tu padre, Clares, me gusta.
Y Syl, pero si tú siempre estás sonriendo!! No me extraña que sólo con pensarlo ya sonrías.
A mí lo que me hace sonreir es imaginarme a todos nosotros a la vez con lápices en la boca ^_^
February 17th, 2010 at 8:38 pm
Excelente ese capítulo 43 de redes. El experimento esta muy bueno, en menos de 20 minutos hace efecto. Bonita ilustración. Que vivan los lapices!.
saludos Mluz
February 20th, 2010 at 11:58 am
Qué bueno lo del lápiz pointless!
Puede que sea verdad que pensamos a la velocidad del grafito, eso me hace pensar que la mitad de las cosas que nos permite escribir la agilidad al teclado son pointless!
Saludos!!!