No quería amargar la noche de Reyes, así que pongo este post hoy, con lo que vi aquel día, ahora que ya ha pasado algún tiempo. Era cuando la ola de frío. Este hombre del dibujo iba, a las 7 de la mañana, en la línea 3 arriba y abajo, dormitando. Llegaba al final de línea y seguía en ella, buscando protegerse del frío, supongo, y descansar.

Más adelante, en plena Gran Vía atestada de gente, dos muchachas se acercan a un joven negro sentado, tirado a las puertas de unos grandes almacenes pidiendo dinero; parece dormir, pero la inclinación de la cabeza y su postura en general nos hace pensar que quizá esté muerto. “No te extrañe -dice alguien detrás de mí-, ha hecho mucho frío esta noche”.

Y por la Plaza de España, un hombre borracho está sentado en mitad de la calzada, interrumpiendo la circulación de los coches. Un grupo de chicos y chicas intentan sacarle de allí, mientras su perro le ladra sin parar. Finalmente consiguen llevárselo a la acera. Oigo que una de las chicas le dice al hombre: “Levántate, hombre, que tu perro está sufriendo.” “Y yo también”, contesta el hombre, muy serio.