Coincidíamos el otro día en que una de las mejores cosas de la peli “Love actually” es el principio y el final, aquello de la gente en los aeropuertos y sus caras de felicidad al reencontrarse. Es cierto. Me gusta ese tiempo mirando a los que llegan, a los que esperan. Salvo los que están con el cartelito, claro, a ésos les da igual, al contrario: ojalá llegue pronto, qué aburrimiento. Me voy estos días y a mi llegada me gustaría que hubiera, para mí también, caras sonrientes para recibirme. Incluso alguien con un cartelito, que dijera algo bonito, algo más que mi simple nombre :)