Una chica se ha desmayado en el andén del metro. Alguien llama por el interfono amarillo y al rato vienen dos seguratas. Después de gritarle “¡Oye, despierta!” (sólo les faltó llamarla “Lázaro”) uno de ellos dijo “va a haber que llamar al Samur…” Entre tanto, 10, 15 minutos. ¿Por qué no llamaron desde un principio, cuando encima era obvio que ellos no tenían ni idea? Cuando finalmente nos íbamos, mi última imagen fue la del segurata poniéndole la mano en la boca a la chica para ver si aún respiraba. Y su cara de miedo.