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Batalla campal en Madrid. Salimos del cine y nos encontramos con contenedores todavía humeando y cascotes por la calle. Una manifestación de fascistas, o neonazis, contra la inmigración, protegidos por la policía, y a continuación una batalla entre antifascistas y esos mismos policías. Yo me pregunto quién autoriza las manifestaciones. ¿No hay leyes que penalizan la incitación al odio racial? Pero claro, también tenemos políticos que dicen lo que dicen.

La noche siguiente, mientras espero en un bar, cojo una revista de flamenco gratuita que tenían por allí para entretener la espera, y leo esta frase increíble:

“Hay cosas en nuestra sociedad de las que me siento orgulloso de sentirme inadaptado”.

Y continúa:

“Debo deciros con toda honestidad que nunca he procurado adaptarme a la segregación y discriminación racial. Nunca he procurado adaptarme a la intolerancia religiosa. Nunca he procurado adaptarme a condiciones económicas que otorgan mucho a los pocos a costa de las necesidades de los muchos, dejando a millones de hijos de Dios revolcándose en la pobreza en el seno de una sociedad afluyente.”

El texto es un fragmento de un discurso de Martin Luther King. Qué envidia.