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Hoy toca Ara Malikian en el Templo de Debod, dentro de los conciertos gratuitos de los Veranos de la Villa (ojo, no es el del dibujo, éste es otro).

No os dejéis engañar por la palabra “gratuito”: Ara Malikian es un gran violinista, y algunos de vosotros quizá le recordéis por ser el violinista que se prestó para hacer el experimento del Whashington Post (el-violinista-prestigioso-tocando-en-el-metro, “Pearls before Breakfast”) aquí en Madrid, concretamente en Nuevos Ministerios. Al igual que en caso americano, donde el violinista elegido fue Joshua Bell, nadie parecía darse cuenta de que estaba ante una actuación excepcional, ante un gran músico. ¿Las prisas? ¿La incapacidad de reconocer la belleza si no tenemos un neón encima que nos grita insistentemente “¡eh, aquí, que esto es BUENO!”? No lo sé, un poco de todo, quizás. Preocupante en ambos casos: ¿en qué clase de mundo vivimos que no tenemos la libertad de pararnos cuando algo realmente hermoso está ocurriendo delante de nuestras narices? ¿Y qué clase de seres racionales somos si no somos capaces de reconocer algo bueno sin que nos lo digan? en este sentido, pero a la inversa, el divertidísimo vídeo de cómo colaron en ARCO un cuadro pintado por niños de guardería. Lo mejor, los comentarios de los visitantes, animados maliciosamente por la entrevistadora. Impagable. Una vez más, el marco se impone al contenido.

¿Deberíamos suprimir los Nombres, los Palacios de la Ópera, los Pabellones de Exposiciones? Verlo todo por nosotros mismos.

Me temo que ya sea imposible: demasiado tarde, demasiada información.