¿Recordáis la noticia del hombre que había estrellado su avioneta contra una oficina de Hacienda en EE.UU.? Yo aquí oí cómo le clasificaban entre los pirados, los desequilibrados, los locos, y no le daban más vueltas. Pero resulta que la nota que dejó de despedida terminaba con “take my pound of flesh and sleep well”. Toma mi libra de carne… No sé si en EE.UU. será una expresión habitual, pero esto es Shakespeare, una cita del Mercader de Venecia. Leo más de su nota, de su historia, y dice cosas como que “hemos creado un sistema demasiado complicado para que lo pueda entender ni el más brillante estudiante de masters”, o cómo, mientras sobrevivía a base de pan y mantequilla, una anciana vecina le sugería que se sacaba más substancia de comida para gatos… Este hombre era un ingeniero, cuya vocación por resolver cosas dice que le venía de su padre, y en la foto que aparece sale tocando la guitarra y no, no tiene ninguna pinta de loco.





































